Me harte, hoy no temo decirte adiós. No es mi culpa que no entiendas las reglas de este juego, pero si pretendías jugar conmigo
deberías haberlas acatado. No le veo solución alguna a este asunto, solo veo una gran pila de mentiras,
escritas con un aire de belleza y credulidad. Me temo corazón que deberás saber que
NO TENGO INTENCIÓN ALGUNA DE PERDONARTE.
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